Corría aproximadamente el año 1999; las terribles consecuencias del efecto 2000 que estaban por llegar asaltaban constantemente los medios. El 1 de Enero de 2000 todos los ordenadores del planeta volverían a el 1 de Enero de 1900.
Las empresas quebrarían, los bancos colapsarían y los misiles nucleares se dispararían solos... bueno en realidad no se decía nada de eso, pero el alarmismo era prácticamente ese.
Por aquellos entonces yo era un joven adolescente de 11 años.
En mi casa había entrado el primer ordenador de mi vida: un modestísimo Pentium 133mhz con la friolera de 16 MB de RAM y un inmenso disco duro de 1,6 GB. Llevaba el entrañable windows 95, y ya por aquellos entonces estaba algo anticuado (o mucho según se mire), pero fue amor a primera vista.
En mi casa había entrado el primer ordenador de mi vida: un modestísimo Pentium 133mhz con la friolera de 16 MB de RAM y un inmenso disco duro de 1,6 GB. Llevaba el entrañable windows 95, y ya por aquellos entonces estaba algo anticuado (o mucho según se mire), pero fue amor a primera vista.
El que escribe se sumió en una espiral de aprendizaje frenética sobre los ordenadores; ¿Que es un sistema operativo?, ¿Una CPU?, ¿Que es la RAM?. Pasaba horas y horas leyendo revistas informáticas, aprendiendo, investigando, deleitándome con el mundo que se abría ante mi: aplicaciones de todo tipo, Internet (a pedales eso si...), virus informáticos, videojuegos... Sentía verdadera fascinación.
Unos años después en un alarde de generosidad derroche de fondos públicos, la Junta de Andalucía, subvenciono a mi hogar un PC bastante normalito para la época, pero que se adecuaba a los tiempo que corrían.
Yo seguía a mi aire, aprendiendo, investigando y jugando... ¡¡¡jugando mucho!!! Fue entonces cuando Linux irrumpió en mi casa, pero no por mi... Mi querido padre comenzó sus andanzas con el SO de marras e intentaba inculcarme por activa y por pasiva su uso; uso que yo rehusaba por los videojuegos y por los malos vicios de la supuesta facilidad windows.
Con el pasar de los años hice varias breves incursiones en territorio Linux sin mucho éxito, supongo que una vez mas por lo anteriormente mencionado y por que ubuntu y guadalinex no conseguían cautivarme.
Esos días han pasado, hace casi 2 años con mas criterio y conciencia comunitaria me zambullí de lleno en el mundo del software libre, y todo se lo debo principalmente a un pequeño y simpático camaleón (si, si... open suse).
La distribución alemana me abrió los ojos, el software libre es un mundo fascinante, ofrece libertad para modificar, usar, adaptar y distribuir el mismo si... esa es la muletilla recurrente, y por supuesto es algo de gran importancia, pero no soy a día de hoy usuario de linux por eso; soy usuario de linux sobretodo por el reto, por la superación, por estar 2 horas delante de la consola y tras solucionar el problema de turno con algún modulo o dejar el sistema configurado tal y como yo quiero, decir... "joder que gratificante", por toquetear las tripas del sistema operativo aun a riesgo de joderlo (y si lo jodo... pues que coño!!! es divertido arreglarlo!!!), por cambiarle el color al botoncito de cerrar ventana a rosa fucsia si me apetece, por abrir un programa desde la consola y ver que carajo esta haciendo a mis espaldas; en definitiva... por trastear, por curiosear.
Es en efecto complicado, pero es estimulante y anima al aprendizaje, anima a que no nos conformemos con un "te lo doy todo hecho y mascadito, pero a mi manera". En definitiva... odio el "siguiente, siguiente, siguiente, finalizar"
Lo confieso... soy un distrohopper (en la lengua de Cervantes: Usuario de linux que cambia su sistema operativo por el simple hecho de probar uno diferente, con una frecuencia nivel compulsivo / enfermo mental). No pasan mas de 2 meses sin que cambie la distribución de mi disco duro (y si... conservo windows por los videojuegos... todos tenemos nuestros vicios), aunque quizá la mas recurrente es Debian (joder... como me gusta ese SO).
No soy ningún experto, no soy ningún gurú, solo soy un ferviente aficionado a la informática que cada dia aprende mas, y cada día disfruta mas de las bellezas que linux le aporta, aunque a ratos quiera mandar todo a tomar por... de pura frustración.
Este blog nace como una válvula de escape, como una forma de compartir mis experiencias con el mundo del software libre y muy específicamente con Linux, y por el camino ayudar a cualquiera que lo necesite si esta dentro de mis posibilidades.
¿Primer reto? instalar Slackware desde 0 en un portátil con tecnología del alto medievo.
Va a ser divertido... Creo que tengo una pistola por ahí guardada en un cajón solo por si acaso :v
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